lunes, 18 de diciembre de 2017

Introduccion Linea #42


Cuando Todo Se Pone Patas Arriba



Todo lo aquí expresado es una combinación de partes de artículos de David Topi ,  
Isis Alada , matizado con ejemplos personales para un mayor entendimiento.

Hay momentos en los que, uno quisiera tirar la toalla cuando no sabe ya qué hacer ante las vueltas de tuerca que la realidad en la que existimos parece dar para apretarnos los tornillos, complicando más y más las cosas cuando estamos tratando de querer solucionar aquello que parece estar bloqueando, interfiriendo, manipulando, descuadrando o tirando por tierra la estructura de nuestro día a día, que solemos tener bien montada y fijada, y que nos permite mantener la sensación de estabilidad y seguridad para los quehaceres diarios.

Cuando esta estabilidad se rompe por algún hecho (mi tensinovitis) o sacudida inesperada (el accidente de Ro), la reacción de pánico, más o menos sutil, suele saltar automáticamente, al ver cómo se desmorona, estropean o cambian las cosas y piezas que forman ese rompecabezas que es nuestra realidad. Y “rompe-cabezas” es, quizás, la mejor palabra que podríamos encontrar para definir la sensación que uno tiene cuando hay cosas que no salen ni a tiros, cuando algo se nos viene abajo, cuando todo cambia de repente, cuando mil cosas se rompen, etc., ya que, uno, literalmente, se rompe la cabeza pensando, y actuando, para tratar de recomponer aquello que vemos que se desmonta, o que ha cambiado, a priori, contra nuestro parecer, intención o deseo de que así fuera.

Todo tiene una razón de ser, aunque no la veamos.

Por un lado, todo suceso de este tipo tiene su propia razón de ser, venga ejecutado por lo que venga ejecutado, y sea cual sea la causa física del mismo (es decir, independientemente de lo que haya puesto en marcha los problemas, inconvenientes o situaciones percibidas en la realidad física como hecatombes y cambios drásticos), pero al final hay un propósito mayor que tiene que ver, como siempre, en la mayoría de los casos, con el desmontaje de alguna estructura interna cuyo reflejo externo en la materia es lo que termina rompiéndose, reestructurando o cambiando a nivel físico.

El hecho de que suceda así forma parte de los factores naturales de creación de la realidad inherentes al ser humano, pero desconocidos en la mayoría de los casos por la mente consciente, de forma que, al cambiar estructuras mentales y emocionales, causales o etéricas en nosotros, su reflejo en el mundo material que es siempre en forma de objetos, situaciones, proyectos o eventos reflejará lo que está sucediendo internamente en cada uno. Si hay una revolución en tu entorno profesional, hay una parte tuya que está internamente asociada a ello, y que puede que esté también revolucionada sin que te des cuenta, si hay un cambio bestial a nivel emocional en ti, hay áreas de vida que puede, en mayor o menor medida, según la potencia e intensidad de ese cambio, ponerse patas arriba en el plano físico.

Es así y no se puede evitar, aunque se pueden minimizar los daños, a priori, ralentizando los procesos de cambio interior, si somos conscientes de ellos, pero no se pueden anular estos cambios en el mundo físico porque son efecto de los procesos de creación de la realidad personal, inherentes a las leyes universales que rigen todo lo que existe, y, de igual manera que todo empieza por ideas, arquetipos, conceptos, campos de energía y plantillas mórficas en dimensiones superiores antes de que nada exista en la realidad 3D que todos compartimos, los mundos interiores del ser humano son los responsables últimos del estado de la realidad individual de cada uno, siempre bajo el paraguas de la realidad común consensuada, que lo pone más fácil, o más difícil, a la hora de trabajar con esos cambios o procesos que se estén dando en nosotros.

Realidad común consensuada.

Cuando hablamos de realidad común hablamos de la suma de todas las realidades individuales, que, al solaparse, nos proporcionan el marco de referencia para que nos podamos mover todos juntos por el mundo, en un entorno regulado en el que podamos interactuar, ya que, si no fuera así, y nuestras realidades personales estuvieran aisladas de las realidades del resto de seres humanos, no habría forma de co-crear juntos otro tipo de escenario macro a nivel planetario, no habría forma de detonarse mutuamente aprendizajes y experiencias, o de hacernos de catalizadores para los procesos evolutivos que necesitamos para poder avanzar.

Así, siempre que la realidad externa se nos ponga patas arriba, al mismo tiempo que corremos para arreglarlo, miremos hacia adentro para buscar las estructuras que en nosotros están cambiando, y dándonos tiempo para reajustarse, minimizando los efectos colaterales en el plano terrenal teniendo paciencia, y no desesperando por el hecho de querer sostener y mantener las cosas tal y como estaban, algo que, en la mayoría de ocasiones, será bastante difícil una vez completados los cambios interiores, ya que si algo ha cambiado en la estructura energética y psíquica de una persona, raro es que ahí fuera la cosas puedan volver a ser como eran.

Picos En La Resonancia Schumman Y Cambio De Consciencia

Como comente anteriormente, nuestro interior es la clave para todo proceso de cambio exterior, y el reflejo de lo que cada uno contiene en sí mismo, algo que han dicho miles de personas a lo largo de toda la historia, que a mi tanto me ha costado comprender y que aquí solo repito una vez más porque es necesario traer a la luz de la mente consciente el convencimiento de que es así, para que el ser humano pueda reducir el poder de los automatismos que nos manejan, y ser más conscientes que nuestra realidad está en nuestras manos (en el conjunto de nuestro sistema energético y psíquico), y que, en consecuencia, el destino común está en las manos de los destinos individuales, creando la realidad consensuada global de una u otra forma, según más personas se hagan cargo de las suyas propias, o según más personas dejen que las dinámicas y fuerzas que siguen ejerciendo el control y poder sobre uno lo hagan.

Al estudiar Feng Shui, en su primer punto está explicado que el ser humano se comprende de 3 “suertes" o estrellas. Si lo viéramos desde el punto de vista del porcentaje, el ser humano es un 100%, entonces:


33% es la suerte del cielo o con el destino que naciste y se puede leer analizando los 4 pilares del destino. (Es parecido a una carta natal de astrología)


33% es la suerte del hombre, en donde viene implicadas nuestras acciones, karma o dharma.


33 % es la suerte de la tierra, que se puede mejorar con Feng Shui.

Entonces, se puede observar que si no se trata el conjunto, no hay forma que un sistema se sostenga si hay patas cojas.

Ahora comprendo que aunando el análisis de 4 pilares que me hice hace 2 ½ años atras, en donde salen situaciones marcadas, hoy se que no son determinantes, sino que mediante acciones o peticiones a mi YS (Yo Superior) con conciencia, fe y confianza puedo cambiar ese destino.

A este tipo de observaciones, tengo que añadir que no existe un juicio asociado, o sea, que una determinada situación, por ejemplo una quiebra de un negocio, sea una situación “mala” o “buena”, pues, lo que he aprendido es que desde el ser que somos, todo es experiencia, y que no hay etiquetas respecto a lo que es “positivo” o “negativo”, mientras sea “experiencia” de la que se pueda obtener un aprendizaje, por lo tanto, mientras el tablero de juego que es nuestro planeta siga permitiéndolo, habrá opciones de seguir encontrando detonantes y posibilidades para coger los mandos y riendas de la realidad personal.

El planeta ya está acelerando

El 31 de Enero de 2017 un artículo del observatorio ruso espacial (Russian Space Observing System), traducido en el portal Reddit, indicó un aumento de la frecuencia de resonancia de Schumman*, en un pico, a 36Hz durante ese día. Es algo importante, pues en el año 2014 ya se habían detectado algunos picos por encima de los 20Hz (en el rango de 15-25Hz en la mayoría de veces). Los colores de la gráfica suelen ser generalmente azul con verde ocasional, pero no blanco, que es un indicativo de esa frecuencia tan elevada según las escalas que usan en el observatorio para medirla.

*Para entender qué es la frecuencia Schumman, ve aqui

Esta frecuencia marca el nivel de “vibración” que se considera es la resonancia base del planeta, y que ha sido siempre en esta realidad y ciclo evolutivo actual, de 7.83Hz, pero que, desde hace unas tres o cuatro décadas, está subiendo paulatinamente. De hecho, los antiguos Rishis indios llamaban a esta frecuencia, de 7,83Hz, la frecuencia del OM. También puedes haber oído o leído que el siguiente  “nivel de juego” o siguiente nivel de consciencia, la “siguiente realidad” hacia la que nos movemos, tiene su frecuencia de resonancia estable en 15,6Hz, es decir, que cuando en todo momento nos encontremos con que esa sea la frecuencia de vibración del planeta de forma permanente y en todo su conjunto, será cuando empezaremos a ver cambios más drásticos, rápidos y estables a nivel físico en nuestra realidad, consecuencia del aumento de vibración, consciencia, evolución, etc., del planeta, y de todos nosotros.

Cambios en el tiempo y en la realidad

Este aumento de la frecuencia de resonancia Schumann es un efecto posiblemente de los cambios que estamos viviendo como sociedad, pues la consciencia y los campos mórficos que marcan el nivel más bajo y más alto de eso que llamamos nuestro “inconsciente colectivo”, afectan en gran medida a los ritmos y frecuencias del planeta que habitamos. La Tierra también cambia, y su sistema energético y estructura está asimismo ajustándose a otros niveles. Decenas de anomalías se han visto reflejadas en los últimos tiempos en las mediciones de los campos magnéticos, de las líneas de energía, de los polos, etc. Además, los cambios en la percepción del tiempo, su “aceleración”, (en estos momentos las 24 hs del día, son 16 hs) la sensación de que la realidad está alterada, nosotros desubicados, etc., van también implícitos en este aumento de resonancia, ya que la frecuencia de Schumann sintoniza o reverbera con los niveles alfa y theta del cerebro, por lo que un cambio en la primera, afecta directamente a los segundos. Todo pasa más deprisa, todo va más deprisa y parece que vamos corriendo siempre para alcanzar algo que va por delante nuestro, y que ya no podemos ajustar, si no es siendo conscientes de que esto simplemente va a ir en aumento, y tenemos que adaptar lo que hacemos a esta nueva velocidad del tiempo.

Esto lleva además a lo que hablaba más arriba, referente a cuando se nos ponen las cosas patas arriba, pues para algunas personas todo esto produce choques drásticos internos que rompen muy rápidamente estructuras estancadas en uno mismo, que entonces se reflejan mucho más rápidamente en estructuras externas, otras personas, aunque menos drásticamente y más paulatinamente, también van viendo como cambian cosas sin saber que son ellos los que realmente están cambiando por todas las influencias que están afectando a la raza humana y al planeta en el que vivimos.

Por el incremento de la resonancia base del planeta, es probable que también veamos, un aumento de la distancia “energética” entre las dos líneas temporales principales que marcan la realidad de la gente en estos momentos. Estas suelen denominarse como la línea #33 (la que se considera negativa, densa y la continuación de la realidad actual) y la línea #42, que se considera la línea temporal de cambio de consciencia, evolutivo y de realidad de la raza humana.

Mientras ambas líneas coexistan una sobre otra, a niveles diferentes de percepción, pero simultáneas, aun todos estamos en la misma realidad, con mayor o menor influencia individual según resuenen con la parte más densa de la #33 o no (es decir, que aunque coexistan contigo personas o hechos que tengan su base en esa línea temporal, si tu alineación principal es con la vibración de la línea #42, más “elevada” su repercusión en tu realidad personal será menor), pero si estos picos de frecuencia suben, se van dando más regularmente, se mantienen y se aceleran, la separación de líneas muy probablemente se de mucho más rápidamente, y, entonces, empezaremos a ver que la realidad que nos toque vivir será sólo, y exclusivamente, la de la línea en la que nos encontremos.

En definitiva, un buen síntoma, y un buen augurio que estos picos de la resonancia de Schumman estén dándose con mayor regularidad. Hace 4 semanas, estas líneas comenzaron a separarse y fuerzas externas nos están ayudando, dejando puentes para que se pueda cruzar, aunque sea con la nota justa.El cambio es parte de la vida, y el cambio planetario es parte de la evolución como especie y raza que somos, por mucho que los poderes en control se empeñen en pararlo, evitarlo o tratar de ralentizarlo.

Un abrazo
L42

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